Julio Cortazar: Continuidad de los parques

Cortázar nos dejó el 12 de febrero de 1984, pero seguimos recordándole a través de sus obras.

Julio Cortazar

Julio Cortazar nació el 26 de agosto de 1914 en Bruselas, Bélgica.  Su padre trabajaba en la delegación comercial de la embajada argentina. El nombre  original del escritor fue Jules Florencio Cortazar Scott. Cuando la Primera Guerra Mundial culminó, los padres (Julio José Cortazar y María Herminia Scott), llevaron a su hijo a Argentina, pasando su infancia en Banfield. Julio se cría con su madre, una tía, su abuela y su hermana Ofelia, un año menor que él. Su vida entonces fue marcada por la afición a la lectura, la compañía de su hermana y el abandono del padre. A los nueve años, escribió una novela y un conjunto de poemas, inspirados en un amor adolescente y el mundo ficcional de Edgard A. Poe.

En 1932 se recibió como maestro de escuela en la Normal Mariano Acosta y trabajó en varios pueblos de Argentina como docente: fue maestro de bachillerato en Bolivar y Chivilcoy (1937-1944); enseñó literatura francesa en la Universidad de Cuyo, en la provincia de Mendoza (1944-1945) renunciando a ésta por su postura contraria al peronismo.

Julio Cortázar y Mario Vargas Llosa como traductores de la UNESCO. Atenas, 1967

Julio Cortazar y Mario Vargas Llosa como traductores de la UNESCO en Atenas, 1967.

Luego, se graduó como traductor en la Universidad de Buenos Aires. Formó parte de la Cámara Argentina del Libro en Buenos Aires de 1946 a 1948 , y fue traductor independiente en Argentina de 1948 a 1951, año en que se mudó a París, donde fijó definitivamente su residencia y se ocupó como traductor de la UNESCO, mientras desarrollaba una brillante y prolífica carrera literaria. Su primera obra publicada fue el poemario Presencia (1938) que firmó como “Julio Denis”. Publica cuentos en varias revistas (Canto, Huella, Sur). En 1949, apareción Los reyes, texto dramático que recrea el mito griego del minotauro y el laberinto ; y en 1951, el volumen de relatos Bestiario. En Italia tradujo los ensayos y cuentos de Edgard A. Poe. En 1956 apareció un segundo volumen de relatos: Final del juego; y en 1959, Las armas secretas. Luego publica la novela Rayuela (1963), novela que rompe con los esquemas de lectura tradicionales considerándose como la “antinovela” por la crítica. Otros libros de relatos fueron: Todos los fuegos, el fuego (1967), Un tal Lucas (1979) y Queremos tanto a Glenda (1980).

El 12 de febrero 1984, Julio Cortazar muere de leucemia en La Ciudad de las Luces y es enterrado en el Cementerio de Montparnasse, en la tumba donde yacía Carol Dunlop, su esposa.

cortazar_julio_02Cuentos

  • Bestiario (1951)
  • Final del juego (1956)
  • Las armas secretas (1958)
  • Historia de cronopios y de famas (1962)
  • Todos los fuegos el fuego (1966)
  • Octaedro (1974)
  • Alguien que anda por ahí (1977)
  • Un tal Lucas (1979)
  • Queremos tanto a Glenda (1980)
  • Deshoras (1982)

Novelas

  • Los premios (1960)
  • Rayuela (1963)
  • 62 modelo para armar (1968)
  • Libro de Manuel (1973)

Características de su obra

 

  • Tendencia neofantástica y presencia de lo extraño como giro inesperado. Para Cortázar lo “fantástico” es algo que puede suceder en la realidad cotidiana, en la vida diaria. Su espacio favorito es la ciudad (Buenos aires, París, etc)
  • Fragmentarismo y ambigüedad. Uso de diferentes planos temporales a la vez, historias paralelas, etc. El tiempo no es unívoco, progresivo, ni lineal; sino que es visto desde otras posibilidades.   Además de la aceptación de lo “otro” como normal.
  • Se explora activamente la idea del doble.

Argumentos de cuentos

Carta a una señorita en parís

Un hombre escribe cartas la dueña del departamento (Andreé) que ocupa mientras no se encuentra ella en la ciudad para pedirle disculpas por los destrozos ocasionados por los conejitos que el vomita diariamente.

Bestiario

Isabel va a pasar un mes en la casa de los Funes en donde junto con el niño de la casa (Nino) vivirá diferentes episodios relacionados con insectos. La historia gira hacia lo extraño cuando el “tigre” de la casa mate a uno de los Funes teniendo como cómplices a los otros habitantes de la casa.

La autopista del sur

Este cuento no parece ser más que la narración de un verosímil atasco en una carretera. Sin embargo, la forma como empiezan a actuar los involucrados nos hace pensar en un inútil y cansado intento por subsistir en una situación incomprensible.

La isla a mediodía

Marini desde el avión donde trabaja vive imaginariamente en una isla que divisa desde la altura. Pronto se las arreglará para viajar a esa isla donde tendrá un extraño encuentro consigo mismo.

Todos los fuegos el fuego

Las historias aparecen superpuestas. Marco, el gladiador, que esta a punto de morir y Roland, hablando por teléfono con Jeanne a quien ha abandonado por Sonia. Ambas historias culminan con la aparición de un incendio (fuego) que es finalmente el acontecimiento que conecta ambas tramas.

——*——-

A continuación, presentamos el genial cuento de Julio Cortazar “Continuidad de los parques” narrado por el mismo autor, integrante del Boom de la novela latinoamericana junto a Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes y Gabriel García Márquez.

Continuidad de los parques


Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestion de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte. Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restallaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada. Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir. Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.
Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto. Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa. Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subio los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oidos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

(Final del juego, 1956)

*

COMENTARIO: El cuento “Continuidad de los parques”, incluido en Final del juego, presenta en su construcción dos historia paralelas que  al inicio parece estar superpuestas en niveles diferentes  (lector de la novela=realidad ficional/pareja de amantes=ficción dentro de la realidad ficcional) pero que al final aparecen como una misma realidad (ficcional),  convirtiendo así el acto de la lectura y su relación con la realidad (real) en algo completamente relativo. Esta  manera de narrar y retar al lector a completar el sentido del texto es una muestra de la teoría del lector activo (o “lector macho”, como escribiera el mismo Cortazar), que poco después llevaría a su máxima expresión en la antinovela Rayuela. La continuidad de los parques es el elemento que sirve de entrada a los demás elementos coincidentes -como la casa de campo y sillón alto de terciopelo verde- que llevan a la convegencia de las historias paralelas en el cuento y a la vez sirve de título. Este texto de ficción narrativa es una pieza única, Cortazar lo escribe y rompe el molde.

El núcleo del Boom: Julio Cortazar, Mario Vargas LLosa, Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes.

Julio Cortazar, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes: el núcleo del Boom.

Comments
8 Responses to “Julio Cortazar: Continuidad de los parques”
  1. jhorley stefhany montiel dice:

    esta bien bonita esta historia de la continuidad de los parkes me da muxa alegria verla leido ehhh

  2. lolillo dice:

    que caracteristica de la literatura contemporanea presenta este cuento de cortazar continuidad de los parques…. escribame a mi correo por favor lolillo2@hotmail.com lo mas pronto posible

    • Guillermo Andrés Gutiérrez Cuadros dice:

      Ruptura de los cánones de recepción del público en la narrativa, sobre todo. Gracias por participar.

  3. me encanto muy buena narración, porque tiene un final abierto y te deja volar tu imaginación; me encanto el vídeo.

    • Guillermo Andrés Gutiérrez Cuadros dice:

      Es un cuento fuera de serie. Sin duda, Cortazar lo escribió y luego rompió el molde. Inigualable e inimitable.

  4. ANNY dice:

    ME PARECE QUE TIENE EL DON DE MANTENER AL LECTOR ENTRETENIDO PORQUE RAZONAS EL TEXTO Y DISFRUTAS LA LECTURA PORQUE HAY COSAS COTIDIANAS DE LA VIDA QUE TE IDENTIFICAS.

  5. Maria del Pilar Avalos Huapaya dice:

    Tenía razón profe, soy la primera en comentar, y eso que me demoré. Bueno es que, como dijo él mismo en una entrevista en París, no hay que apurarse en escribir, ni estafar a la gente dándole lo primero que se nos venga a la mente. Sino hay que tener un poco de respeto hacia la gente que va leer (aunque sea el relato más corto; o en este caso una conversación de tipo indirecta).

    Hablando ya, un poco más sobre él. Debo decirle, que ni bien ud. colgó el video Continuidad en los parques, me entró la duda de saber si habían más para ver y así lo hice, busqué y no sabe que gama de cosas insospechadas encontré, muy fructíferas para conocerlo y admirarlo más. Cada palabra de la entrevista que vi, cada relato minuto a minuto, narrado por él; me sentí literalmente en la gloria, porque quién fuera capaz de describir exatamente la gloria, para mí esto tenía que ser parte de ella. Qué bueno poder leerlo, escucharlo y admirarlo.

    El Perseguidor, El axolot, Las buenas inversiones. Qué magníficos relatos que me enredaron poco a poco en la simplicidad compleja, para descubrir que él no era la víctima sino el perseguidor, para saber que yo estaba ya convertida en un axolot, estos animalitos que son tan pequeños y tienen ojos color rosa, que nadan a su antojo, y que tienen mirada trepadora; luego ser como Gonzáles y comprar mi metro cuadrado para leer el periódico y hervir el choclo sin sal pero con bastante manteca.

    En resumen, el más grande de los grandes, con barba ancha y casi sin cabello, con mirada que te convierte en uno de los tantos cronopios que él con tanta magnificiencia mueve poco a poco.

    El cronopio diferente, el maestro de maestros, el mejor representante del boom, para mí, el más grande de Latinoamérica o simplemente JULIO CORTÁZAR.

    Atte MAPI

    • Guillermo Andrés Gutiérrez Cuadros dice:

      Felicitarte por tu buena redacción y agradecerte por tu participación es lo que me resta. Siempre le das brillo a las entradas nuevas con tus comentarios. Suerte en todo.

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